miércoles, 7 de diciembre de 2011

Unos pequeños avisos!

Bueno, siento en primer lugar tener que decir que el especial de Halloween no va a seguirse (Lal, que no saca tiempo para seguir escribiendo). Así que lo siento ^^.


En segundo lugar, dejaremos de publicar historias durante un tiempo debido a que las colaboradoras estamos bastante liadas (trabajos de universidad, exámenes, sabéis lo que es eso u_u). Pero no dejamos el blog abandonado. Subiremos algunas imágenes que os puedan interesar y alguna que otra noticia ^^.


Se aceptan sugerencias si queréis. Dejad un comentario en esta entrada si tenéis algo que decirnos.


En unos días subiré la imagen del mes de diciembre ^^.


Os adelanto ya de que no estoy segura de si habrá especial de fin de año, ni siquiera especial aniversario del blog (dentro de unas semanas hacemos un añito, yupi!). Pero aunque no hayan historias, lo celebraremos de alguna forma.


Gracias a todos los que nos seguís ^^.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Imagen del mes Noviembre 11

Aquí la imagen del mes de noviembre ^^. Pronto Lal seguirá con la segunda parte de la historia de Halloween.



Y esta la añado yo porque me pareció adorable *-*.


domingo, 30 de octubre de 2011

[Especial Halloween] by Lal [Parte 1]

Ya era muy tarde, Ipin y Lambo habían salido a jugar al parque por la tarde y todavía no habían regresado. Tsuna y el resto comenzaban a preocuparse. La madre de Tsuna ya había comenzado a hacer la cena, normalmente Lambo ya volvía a casa sólo por eso, arrastrando a Ipin con él. Tsuna pensó en qué podía haber pasado.

De repente, Ipin entró en la casa y fue directo a Tsuna.

-Lambo se ha perdido!! Lambo se ha perdido!!

Todos, los guardianes Vongola junto con Enma y Dino, que estaban reunidos en casa de Tsuna, no quedaron muy sorprendidos de que se hubiese perdido.

-¿Dónde estabais jugando Ipin? -preguntó Tsuna-. Iremos a buscarle.

-Cerca del parque -respondió la niña- Jugábamos al escondite, pero no logré encontrarlo.

-No te preocupes Ipin, lo encontraremos -la tranquilizó Tsuna.

Todos se fueron levantando, preguntándose qué podría haberle pasado a Lambo. Salieron de la casa y, frente a la puerta, se dispusieron a organizarse. Se dividirían en grupos para encontrarlo antes una vez llegasen al parque. Una vez allí, los demás se fueron a mirar por los alrededores mientras Tsuna y Enma se quedaban en el parque para mirar por allí.

La noche era clara, sin nubes por el momento, la luna era llena, y tal vez no hubiese sido buena idea dejar a los dos más asustadizos solos en un parque en plena noche. Con cada ruido sospechoso (o no sospechoso) se les ponían los pelos de punta y, casi sin darse cuenta, acababan abrazados el uno al otro.

-¿P-Por qué tendría que perderse Lambo de noche? -se quejó Tsuna, abrazado a Enma.

-¿Has oído eso? -la voz de Enma casi parecía un chillido de lo asustado que estaba.

Ambos, inundados por el pánico, corrieron a esconderse entre los arbustos cercanos, asustados, seguramente por el ruido que hacía un gato al perseguir su cena. Con su torpeza habitual, al ir a esconderse, Tsuna se cayó y quedó tendido bocarriba, y Enma, como es habitual, tropezó y cayó encima de él. Entonces sus miradas se cruzaron, ambos sintieron mariposas en el estómago y se sonrojaron súbitamente. Estar tan cerca el uno del otro... Nunca habían pensado en ello de aquella forma. Tsuna entonces notó que se ponía en un aprieto.

-Esto... ¿Lo que me estás clavando es lo que creo que es? -preguntó Enma, más sonrojado que nunca, sin saber si debía apartarse o dejarse llevar por la situación.

-Ehm... -Tsuna no sabía qué responder, se había delatado él solo.

Nuevamente, un ruido, esta vez de pasos, les asustó, e inconscientemente, Enma se arrimó más a Tsuna, tanto que sus caras casi se tocaban. Se miraron el uno al otro, se comunicaron mediante aquella mirada, y sin pensarlo ni un segundo más, se besaron. Ambos se sorprendieron al principio de estar besándose con el que era su mejor amigo, pero pronto se dieron cuenta de que siempre habían tenido la sensación de ser algo más que eso. No se percataron de que los pasos se acercaban hasta que los tuvieron al lado. Una luz los iluminó, cegándoles e impidiéndoles ver quién era el que les alumbraba con una linterna.

sábado, 22 de octubre de 2011

Rol de Reborn

Ya tenemos abierto un rol nuevo de Katekyo Hitman Reborn! ^^

Lo encontraréis en la sección de roles alternativos del siguiente foro:

http://mangandrol.foroactivo.com/

Necesitamos toda la gente posible, así que difundid el foro tanto como podáis!! Por cierto, hay roles de más animes y mangas, así que echad un vistazo, que igual os gusta alguno más!! ^^

miércoles, 12 de octubre de 2011

Fotos de cosplay

Mushi mushi ~ Vengo con unas fotillos de una chica del deviant que me ha dado su consentimiento para colgarlas aquí en el blog. Se trata de un cosplay hecho por ella de Fran Varia ^^.

Aquí dejo su deviant:

http://wisekumagoro.deviantart.com/
http://wisekumagoro.deviantart.com/
http://wisekumagoro.deviantart.com/

Y aquí van las fotos ^^.


Imagen del mes Octubre 11

Aquí os dejo la imagen del mes de Octubre ^^.

Pronto empezará el  fic especial de Halloween, así que estad atentas!!

martes, 4 de octubre de 2011

lunes, 12 de septiembre de 2011

Imagen del mes Septiembre 11

Aquí vengo con la imagen del mes ^^. Espero que todos volváis bien a las clases (yo lo llevo como puedo y sólo llevo una semana T^T). Espero que os guste la imagen, la ha elegido nuestra amiga Hana!

Partida de rol de KHR

Por la entrada anterior imagino que sabréis ahora de lo que os hablo cuando menciono al foro de Mangandrol. Bien, he estado trabajando en la propuesta de rol de KHR y posiblemente mañana esté propuesta ya, así que sólo quedaría votarla...

Para hacerla posible más rápido, estaría bien que os registraseis y, en el apartado encuestas, cuando salga la propuesta de rol de KHR (propuesta por Nana Urithen) votéis que sí ^^.

Os dejo el link otra vez para que os paséis, ya que aparte hay muchos roles que están muy bien y necesitan a gente que los anime un poco!

http://mangandrol.foroactivo.com/

Besos!!

sábado, 10 de septiembre de 2011

Foro de interés

Bueno, os voy a dejar aquí un foro de rol de manga y anime que tal vez os pueda interesar ^^. De momento carece de sección de KHR pero si entra más gente a la que le guste la serie y se propone una partida, se podría incorporar al foro, así que... YA SABÉIS!! Entrad!! xD

La dirección es esta:

http://mangandrol.foroactivo.com/

El foro básicamente se compone de diversos roles oficiales (One Piece, Bleach, Gantz, D.Gray-man...) y en el subforo de roles alternativos encontraréis otra serie de partidas (Bobobo, Death Note...) a la que podría sumarse KHR si entra la gente suficiente.

Se podría hablar con los dueños del foro para que, en caso de que incorporen la partida de KHR, habiliten una zona yaoi para nuestras chicas más viciosas ^^.

Y ya sabéis que esto funciona por el boca a boca... Así que si conocéis a alguien al que le guste el rol y los animes de los que hay partida, pasadle el foro!! Y no creo que haga falta añadir que paséis este blog también a las posibles interesadas XD.

Muchos besos a tod@s!!

sábado, 20 de agosto de 2011

miércoles, 3 de agosto de 2011

[Escondite] by Nagi [Tsuna x Enma]

Con un suspiro Tsuna arrastró la bici hacia la calle. Por alguna extraña razón, Reborn le había dado la tarde libre aunque no sabía si alegrarse de poder pasar la tarde con Enma, puesto que a lo peor encontraba a alguien por el camino y le entretenían impidiendole llegar a la cita. Con toda la precaución de alguien que guarda un gran no-tan-secreto se subió a la bici y comenzó a recorrer las calles de aquel pueblo que le había visto nacer, crecer y enamorarse dos veces.

Intentando pasar desapercibido llegó al parque donde había quedado con Enma. Se preocupó un poco al no verle, pues el primero siempre solía ser el pelirrojo, pero esperó pacientemente. Poco después vió aparecer a su ojos tristes con la bici y se acercó a él con una amplia sonrisa.

-Hoy nadie nos molestará, al menos nadie de nuestras famiglias -aseguró convencido Enma mientras subían a las bicis y se encaminaban al templo del pueblo.

-¿Cómo puedes estar tan seguro? -preguntó contrariado Tsuna.

-Porque he apuntado a Sasagawa y a Koyo a un torneo de boxeo, le he dicho a Shitt-p que Gokudera ha vuelto de Italia, Rauji está con los niños en el parque de atracciones, Kaoru y Yamamoto en un partido importante de béisbol, he organizado una cita a Julie con Adheleid que acabará con mi vida y tengo previsto que Mukuro y Hibari se encuentren en breve y como Dokuro nunca se presenta allí a pesar de ser la única persona, a parte de nosotros dos, que conoce el lugar, no nos presenta ningún problema.

-Vaya lo tienes todo controlado.

Cuando llegaron al templo se internaron en el pequeño bosquecillo que había detras y llegaron a una cavidad entre las rocas. Ese era el lugar mas seguro que habían encontrado para estar a solas aunque todo el mundo sabía que estaban saliendo. Ese lugar solo era conocido por Chrome que fue la que proporcionó el escondite a los dos décimos al ver que tenían serios problemas para tener citas en condiciones. Había descubierto hacía tiempo la cueva y la había ocultado con sus ilusiones para que solo Enma y Tsuna pudiesen encontrarla. No obstante ella no conocía ni una cuarta parte de todo lo que los dos chicos conocían de la cueva.

Dejaron las bicis en la entrada de la cueva y dandose la mano comenzaron a adentrarse en la galería que había delante de ellos. Antes de ir a su sala, fueron a una que habían habilitado como un almacen de comida, pues tenian esas galerías como posible refugio Vongola-Simon, aunque nunca dejarían entrar a nadie en su sala. Cogieron comida y bebida y bajaron un largo trecho hasta encontrar una pequeña grieta que se habría en la pared.Era lo suficientemente grande como para que cupiera una persona y por ella entraron los dos, uno detras de otro.

Ante ellos se abría una sala de una hermosura casi escalofriante. Los reflejos del sol en los cristales naturales de la cueva se reflejaban en el techo provocando una replica bastante acertada de la vía lactea. Dejando de lado los alimentos que habían llevado y se dejaron arrastrar por la pasión, el deseo, la ternura, el amor que sentían. Al acabar de fundirse en un solo ser se dieron la mano contemplando las falsas estrellas que relucían en el techo, pensando en lo pequeños que eran comparado con el resto del universo, pensando si su amor podría compararse con alguna de las estrellas verdaderas que relucían en el cielo. No sabrían decir cuanto tiempo pasaron en esa sala pero estaban seguros de que nadie les había echado de menos pues su máximo de tiempo había sido un dia entero. Todos estaban enterados de que había dias en los que Tsuna y Enma desaparecían por horas, pero sabían que estaban juntos y que no había quien derrotase a aquella pareja mientras estuviesen unidos.

martes, 2 de agosto de 2011

Enma y Tsuna

[Las dos mitades] by Iqus-sama [TsunaxEnma]

PUEDE CONTENER SPOILERS!!

Tsuna siguió corriendo a lo largo de la calle. Llegaba tarde a clase, para variar. Debía darse prisa, no podía  permitirse un retraso más. Dobló la esquina y ¡ouch! Había chocado contra algo, bueno más bien alguien. Tsuna se frotó la cabeza. Después se dio cuenta de que había chocado contra Enma, su nuevo amigo.

-E-Enma... -dijo Tsuna-. ¿Qué haces viniendo hacia aquí? La escuela está por el otro...

-¡Tsuna! ¡Corre! -gritó Enma, poniéndose en pie pronto.

Cogió de la mano a Tsuna, quien acababa de levantarse aparatosamente, y salieron corriendo en dirección contraria a la escuela. Pronto el jefe Vongola comprendió por qué. Un enorme perro llevaba persiguiendo a Enma desde hacía un par de calles, así que Tsuna se vio envuelto en aquella persecución sin quererlo. Él y Enma continuaron corriendo para huir del perro, que parecía no cansarse nunca. Cuando al fin parecía que habían logrado darle esquinazo, estaban ya muy lejos de la escuela, y definitivamente llegaban tarde. Estaban cerca del santuario de Namimori cuando se detuvieron para recuperar el aliento.

-Desde luego... Parece que... Nuestra suerte no... Cambiará nunca... ¿Eh? -dijo Enma dirigiéndole una sonrisa.

-Eso parece... -respondió el Vongola-. Deberíamos ponernos en camino.

-Sí, tienes razón.

Ambos se pusieron nuevamente en camino hacia la escuela. Al principio ninguno de los dos sabía muy bien qué decir, pero finalmente fue Enma quien sacó el tema.

-Tsuna-kun...

-¿Sí?

-Gracias por habernos sacado de nuestro error -dijo Enma mirando al suelo mientras caminaba-. Aun con todo lo que hicimos... Tú seguiste creyendo en nosotros... En mí.

Tsuna lo miró, comprensivo, y le dedicó una sonrisa. Puso la mano en su hombro en señal de amistad.

-No es culpa vuestra que Daemon os engañase -respondió-. Además, tú y yo somos amigos... No iba a dejar tirados a las personas que me son importantes.

Enma también sonrió. Después de la dura pelea contra Daemon él y Tsuna, al igual que sus respectivas familias, habían estrechado más sus lazos y habían encontrado un gran amigo y aliado el uno en el otro. Ahora que las cosas al fin iban bien, Enma y Tsuna estaban realmente unidos.

-De todos modos, Tsuna-kun... Gracias.

Tsuna sonrió. Pasó el brazo por los hombros de Enma y quedaron muy juntos. El pelirrojo se sonrojó un poco, pero Tsuna parecía realmente feliz de estar así. Caminaron de esta forma durante un rato, charlando animadamente hasta que llegaron a la escuela. Una vez en la puerta se miraron nuevamente. Tsuna advirtió que los ojos de Enma brillaban de forma diferente.

-Entremos cuando tú quieras -le dijo con una sonrisa.

-Bien, porque hay algo que quería hacer antes -respondió el otro.

Enma agarró el cuello de la camisa de Tsuna, acercándolo a él, y le besó. Quedaron unidos unos instantes por aquel beso. Tsuna atrajo más a Enma hacia sí, disfrutando de aquel momento más que ningún otro en toda su vida. Las dos familias habían quedado más que unidas por sus líderes. Tsuna y Enma existían el uno para el otro, se completaban mutuamente, eran dos idénticas gotas de agua que seguirían un mismo destino.

Cuando finalmente se separaron se miraron a los ojos y sonrieron. Nadie volvería a separar a ambas familias, a ellos dos, porque ellos estaban más que unidos, porque los dos juntos eran fuertes, porque protegerían lo que amaban con toda su alma. Se cogieron de la mano, dispuestos a afrontar lo que les quedaba de día juntos, unidos. Para siempre.

miércoles, 6 de julio de 2011

[La carta] by Bianchi [Tsuna x Gokudera]

Hi a todos!! ^^ Gommen por el largo tiempo que transcurre entre entrada y entrada, de verdad que estamos todas realmente despistadas, pero acá les dejo un mini fic que espero que les guste ^^.

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Ya era de noche cuando Tsuna volvía a casa. Había pasado todo el día en la biblioteca tratando de estudiar, ya que le había sido imposible localizar a Gokudera. No había sacado nada en claro de aquella tarde de estudio. Resignado, abrió la puerta de casa y anunció su regreso.

-Ya estoy aquí!

-Bienvenido a casa, Tsu-kun -lo recibió su madre desde la cocina-. Tienes una carta de Gokudera-kun encima de la cómoda.

Tsuna dirigió su vista hacia allí y, en efecto, allí había una carta. Cogió el sobre y lo abrió. Era algo larga, y pensó qué podría ser aquello tan importante que Gokudera tenía que decirle por escrito en lugar de en persona.

Décimo, lamento no haber podido responder al teléfono al inicio de la tarde. Sé que me necesitaba para sus tareas y para estudiar, pero no he querido acudir por una razón muy simple, pero a la vez muy compleja. 

Mis sentimientos hacia el décimo son mucho más que los de un subordinado por su jefe. Temo que quedemos los dos a solas por lo que pueda ocurrir por mi parte. Cada vez que siento el impulso de besarle o acariciarle el pelo, o incluso de abrazarle, me siento incapaz de concentrar mis pensamientos en otra cosa, con lo cual acabo siendo más un estorbo que un buen profesor particular. 

Sé que nunca podré llegar a ser lo suficientemente bueno para usted, nunca llegaré a su altura por mucho que se empeñe en decirme lo contrario. Pero aun así lo admiro desde abajo, ya que sé que mis ojos no podrán contemplar nunca a nadie mejor. Su sonrisa es lo que alegra mi día desde primera hora de la mañana, y su compañía siempre resulta un precioso regalo que temo haberme excedido en aceptarlo tantos días.

Con estos sentimientos temo no poder serle útil por mucho más tiempo, pero quería que supiese todo esto, ya que, aunque dudo mucho que vuelva a dirigirme la palabra después de leer esta carta, mis sentimientos seguirán siempre a donde quiera que vaya mi corazón.

Si quiere dejar de contar conmigo, está en su derecho, pero a pesar de todo, me gustaría seguir siendo su mano derecha un tiempo más.

Quiero a la familia Vongola...

...pero amo a Sawada Tsunayoshi.

Gokudera Hayato.

Tsuna terminó de leer la carta con las manos temblorosas. Comprendía los sentimientos de Gokudera. Los comprendía porque habían sido los suyos durante mucho tiempo, pero nunca había tenido el valor, como lo había tenido él, de manifestarlos abiertamente, aunque fuese por escrito.

Con la carta aún en la mano, Tsuna corrió escaleras arriba y se encerró en su cuarto. Lanzó la bolsa contra la cama y rebuscó su teléfono móvil en los bolsillos del pantalón. Tenía que llamarle... Tenía que decirle...

¿Qué? ¿Qué iba a decirle? A él no se le daban bien las palabras, mucho menos los sentimientos. No sabía qué iba a decirle a Gokudera cuando éste respondiera al teléfono. Pero aun así, los tonos de llamada ya sonaban, había marcado su número y ahora esperaba a que el muchacho contestase. Notaba el corazón muy acelerado, y sintió que se le paraba cuando, esta vez sí, respondió la voz de Gokudera.

-¿Décimo?

Y así, de repente, Tsuna supo exactamente qué era lo que tenía que decir. Gokudera en su carta no había hecho más que expresar su inseguridad en aquel asunto, así que de su boca brotaron unas simples palabras que sabía que arreglarían la situación.

-Está bien, Gokudera -dijo, sonrojado completamente-. Si yo te gusto... Está bien.

miércoles, 15 de junio de 2011

Zerochan

Bueno, quiero dedicar esta entrada a una página web en donde podéis encontrar imágenes de cualquier anime en gran tamaño y buena calidad. En ella hemos encontrado muchas imágenes yaoi de nuestro querido Katekyo Hitman, así que os la recomendamos totalmente!! ^^

http://www.zerochan.net/

Os dejamos aquí algunas de las imágenes que encontramos en ella y que nos gustaron mucho! ^^





Disfrutad!! ^^ Pronto más fics para leer y más adelante subiremos más doujins para descargar!!

domingo, 8 de mayo de 2011

[Un poco de baseball] by Iqus-sama [8059]

Había pasado mucho tiempo desde la última vez que había jugado al baseball. Sentado bajo la sombra de un árbol, Yamamoto trataba de acordarse de aquella última vez. Se le antojaba borrosa y confusa, casi olvidada, ni siquiera recordaba el nombre del equipo contrario. Cerró los ojos dejando a un lado su frustración. No podía enfadarse con nadie, tan sólo consigo mismo, y aun así, él no era de esa clase de personas. Aceptó que no podría volver a jugar tan a menudo como antes, que desde que entró en la familia de Tsuna, el tiempo era escaso, y el que tenía lo empleaba en descansar o en estar con su padre, o... El baseball lo recordaba como algo lejano, un burdo pasatiempo de sus queridos primeros años, ya prácticamente olvidados en el pasado. Sin embargo, no se arrepentía.

Con el paso de los años, los lazos entre los miembros de la familia se habían fortificado, se habían enlazado de tal forma que todos se consideraban hermanos, pero en el caso de Yamamoto, sólo uno de ellos había logrado significar mucho más que eso. Sus cabellos plateados se mecían suavemente con la brisa aventurándose a rozar diversas zonas de su rostro mientras él se hallaba centrado en explicarle a Tsuna unos ejercicios para la universidad que le andaban dando problemas. Las gafas le daban un aspecto intelectual e interesante, pero no podían empañar el brillo de sus ojos verdes, siempre tan desafiantes y mezquinos, pero que ocultaban un interior completamente distinto.

Se sentía realmente afortunado de tenerle. Sus labios guardaban el secreto a los demás, aquel secreto que los hacía inseparables, el secreto por el que se estimaban mucho el uno al otro. Yamamoto se sintió reconfortado. Cerró los ojos y supo que había hecho lo correcto al renunciar al baseball. Una afición por una familia, una afición por… Al final el baseball siempre se quedaba en afición, y sabía que por eso había acertado en su decisión. Miró al cielo, esperanzado. Gokudera era lo único que necesitaba para sentirse bien, para sentirse alegre, querido, para sentirse persona.

Tal vez el mundo de la mafia fuese peligroso… Pero sentía que aquel muchacho era el único motivo por el que merecía la pena el riesgo.

-Eh, idiota del baseball, es hora de irse –le instó Gokudera, quien ya se había levantado del césped junto con Tsuna para volver a casa.

Le había tendido su mano para ayudarle a levantarse, a pesar de que lo miraba desafiante desde arriba. Yamamoto esbozó su particular sonrisa y lo agarró. Agarró a Tsuna y Gokudera por los hombros, como acostumbraba a hacer desde que iban juntos a clase, y ambos acompañaron a Tsuna a su casa. Se despidieron de él y ambos se encaminaron a casa de Gokudera. Al principio, no intercambiaron palabra, pero cuando Yamamoto observó que Gokudera tomaba un camino distinto no le quedó otro remedio que preguntar.

-¿Dónde vamos? –preguntó con curiosidad.

-Volvías a tener esa mirada otra vez –se limitó a responder Gokudera.

-¿Esa mirada? ¿A qué te refieres?

-Volvías a pensar en el baseball –insistió Gokudera.

-Ah, bueno, sí, pero eso no importa ahora –Yamamoto le quitó importancia al asunto sonriendo como siempre hacía, pero a Gokudera no logró engañarlo.

-Renunciaste a mucho hace unos años por…

-Por cosas que merecían la pena –lo cortó Yamamoto-. Ya no insistas en eso.

-Renunciaré a algo de mi tiempo –decidió el otro.

-¿Eh?

-Renunciaste a tu tiempo con el baseball por mí, yo renunciaré a algo de mi tiempo por ti, para que hagas lo que siempre quisiste hacer.

Fue cuando dijo esto que llegaron: la zona deportiva de Namimori, donde podías alquilar un espacio durante un par de horas para golpear pelotas con un bate de baseball. Gokudera introdujo dinero suficiente para estar dos horas allí.

-Si al acabar quieres más tiempo, no me importa, podemos estar aquí el tiempo que quieras.

Yamamoto sonrió. Puede que Gokudera no fuese muy dado a los gestos de cariño o afecto, pero aquél decía mucho de él. Abrazó al chico con fuerza, agradecido por aquel regalo que le había hecho. Gokudera le correspondió, pero enseguida le instó para que fuese a batear un rato. Yamamoto se hallaba feliz en aquellos instantes. Puede que hubiese renunciado a una parte importante de su vida, pero la había reemplazado por algo que era aún más importante para él.

Y gracias a eso, no se arrepentía de nada.

martes, 26 de abril de 2011

Serenata Yamamoto x Gokudera [8059]

Bueno, aquí os dejamos un doujin para descargar que esperamos que os guste ^^.


Los doujin que colguemos en el blog para descargar no los hemos hecho nosotras, únicamente queremos compartirlos con las fans.


Gracias a todas las que nos seguís ^^.


Ficha

Título: Serenata
Anime: Katekyo Hitman Reborn!
Género: Soft yaoi
Pareja: Gokudera y Yamamoto 8059


martes, 5 de abril de 2011

[Apaga la luz] by Bianchi [Shoichi x Spanner]

Ñeeeñeñeñeñeñe!! Perdón por tardar tanto en actualizar!! ^^. Ultimamente todas andamos liadas con los exámenes y esas cosillas así que a duras penas tenemos tiempo de ponernos a escribir decentemente... Pero aquí llega una bonita historia hecha por mí de nuestro timidillo Shoichi y nuestro dulce dulce Spanner *.*

Espero que guste ^^. Recomendadnos!!

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Eran más de las doce de la noche pero todavía había luz en la habitación de Spanner. Desde el otro lado del pasillo, tumbado en su cama, Shoichi se preguntaba qué era lo que andaba construyendo ahora. Siempre pasaba igual, se pasaba despierto hasta tarde y se ponía a trabajar ya muy de mañana, Shoichi nunca lo había visto dormir. Durante todas aquellas noches que pasaba en vela esperando… Siempre pensaba en cómo era, en su cabello rubio, sus ojos azules, el tatuaje de su cuello… Esperando a que él viniese a su cuarto y le desease un dulce “buenas noches” seguido de un beso en la frente. Aquello nunca pasaba, Shoichi lo esperaba noche tras noche y jamás se había dado el caso de algo similar. No sabía si quería cambiar las cosas, tal vez estuviesen mejor así.

No obstante aquella noche cambió de opinión, decidió luchar por lo que él quería. Se levantó, se puso las gafas y fue a ver qué era lo que tramaba Spanner aquella vez. Se quedó en el marco de la puerta de su cuarto, contemplando al muchacho rubio seguir con la creación de otro de sus numerosos robots para vete a saber tú qué. Spanner estaba tan centrado en su trabajo que no se había percatado de la presencia del pelirrojo, quien lo miraba en silencio desde la puerta esperando a que las palabras pudiesen salir de su boca en condiciones de formar una frase coherente que fuese capaz de sacar a Spanner de su trabajo. No se le ocurría nada, sin embargo, y allí siguió, mudo, hasta que el cansancio le venció y decidió irse a la cama. Otro día será, se dijo. Spanner ni siquiera se percató de que estaba allí, pensó.

A la noche siguiente sucedió igual, Spanner no apagaba la luz, volvía a trabajar hasta tarde, y Shoichi daba vueltas en la cama preguntándose qué era lo que debía decirle. No tenía ningún derecho a exigirle nada, pues no era quien para hacerlo, no era nadie. Spanner y él… Tan sólo eran amigos, ¿no? A pesar de Shoichi. Se preguntaba por qué Spanner y él habían decidido vivir juntos, por qué lo hacían si eran tan diferentes, de mundos completamente distintos y, aun así, tan parecidos. Shoichi pensaba en lo mucho que Spanner le gustaba, en lo mucho que deseaba que, alguna noche, él fuese a su habitación y ambos quedasen abrazados en la misma cama esperando el amanecer de un nuevo día. ¿Y por qué debía querer en silencio? ¿Por qué no iba a decírselo?

Como el día anterior, se levantó de la cama y fue a la habitación de Spanner. Shoichi nunca comprendió cómo podía dormir ahí, había herramientas y piezas metálicas por todas partes. El escritorio estaba lleno de cables y planos, los cuales también llenaban las cuatro paredes de la habitación. La cama era lo único que parecía libre de objetos y ello era señal de que Spanner dormía alguna vez, aunque no lo pareciese. Shoichi lo contempló trabajar, tan centrado como siempre mientras saboreaba una de sus piruletas. Se preguntó si se habría dado cuenta de que él estaba allí.

Confiaba nuevamente en hallar las palabras adecuadas que decirle, pero nada decente acudía a su mente para socorrerle, así que volvía a estar como el día anterior, silencioso contemplándole trabajar. Pensó que podría acostumbrarse a ello. Cuando el cansancio estuvo a punto de hacer mella en él, algo lo retuvo en la habitación.

-Shoichi –era Spanner, quien al parecer sí se había dado cuenta de la presencia del muchacho pelirrojo aquellas dos noches-. ¿Acaso querías decirme algo? –preguntó, apartando la vista por primera vez del artilugio con el que estaba trabajando.

Shoichi se sonrojó ante la repentina pregunta del otro. No acudió una respuesta clara a su mente, las palabras se escabullían y se le resbalaban como el agua entre los dedos, sin poderlas atrapar. Tartamudeó unos instantes antes de poder decir algo claro.

-Oye, Spanner –logró decir al fin-. ¿Tú por qué viniste a vivir conmigo? –fijó la vista en el suelo mientras hablaba.

Spanner meditó su respuesta, pensativo. El rostro de Shoichi había adquirido un tono rojizo casi igual al de su propio pelo. El muchacho esperó la respuesta, sin saber muy bien qué era lo que quería oír. Cada segundo que pasaba en silencio era una tortura constante. El tic tac del reloj de la habitación no mejoraba mucho las cosas. Su corazón latía desmesuradamente fuerte, como si un caballo desbocado galopase en su interior tratando de salir de su pecho.

-Porque quería pasar más tiempo contigo, Shoichi –respondió Spanner finalmente.

-Y entonces, ¿por qué pasas tanto tiempo aquí? –preguntó Shoichi, pensando que si no aprovechaba aquel momento para hablar de lo que sentía, no habría ningún otro que pudiese aprovechar.

-Porque cuando estoy con Shoichi a solas me pongo nervioso –reconoció Spanner, bajando la mirada-. La mecánica logra distraerme de eso.

-A mí siempre me pareció que nos distanciaba… -Shoichi no sabía qué pensar de aquello, no sabía qué debía decir al respecto, no sabía cómo decir lo que quería decir, no sabía cómo preguntar lo que quería preguntar. En aquellos momentos no sabía si quiera por qué letra empezaba su propio nombre.

Un silencio tenso inundó la habitación. Tanto Shoichi como Spanner miraban al suelo. Spanner había dejado sus herramientas a un lado mientras había estado hablando con Shoichi, y esto no le había pasado desapercibido al pelirrojo, pero aun así… ¿Cómo decir lo indecible si no hay palabras suficientes para plasmar los sentimientos?

-Puede sonar estúpido… -Shoichi decidió romper el silencio que reinaba en el cuarto sincerándose de una vez, liberando aquel deseo que tanto guardaba en su corazón, sin importar lo que pudiese pasar de allí en adelante, sintió que ya no podía más-. Pero… Todas las noches sigo esperando que pares de trabajar y me des las buenas noches con un beso…

Spanner lo miró fijamente. Shoichi estaba ya de un color rojo salmón, equiparable casi al de un tomate robusto, y entonces, como si fuese lo más obvio del mundo, respondió:

-Pero si ya lo hago, Shoichi.

Aquella respuesta sorprendió al muchacho, quien no terminaba de creer lo que escuchaba.  Su corazón era una explosión de sentimientos en su pecho, una lluvia de emociones que inundaba su alma. Algo tan bueno no podía ser cierto.

-¿De…? ¿De verdad? –preguntó.

-Pues claro –respondió Spanner poniéndose de pie-. Lo hago cuando ya estás dormido porque no soy capaz de hacerlo cuando estás despierto, por eso trabajo hasta tan tarde. Cuando duermes entro en tu habitación, te arropo lo mejor que puedo y te susurro buenas noches despidiéndome con un beso en la frente.

-¡¿Por qué?! –exclamó Shoichi, incrédulo.

-Porque Shoichi-kun me gusta –respondió Spanner.

Los separaba apenas un metro, un metro tan sólo, y sin embargo era como si se tuviesen tan sólo a unos pocos centímetros. Nunca habían estado tan cercanos el uno del otro en lo referente a sus sentimientos. Shoichi ya no sabía si era invierno o estaban en pleno agosto, si era lunes o quizá era viernes, sábado, domingo, ¿qué más daba? Sólo sabía lo que Spanner acababa de decir…

-A mí… También me gusta Spanner… -musitó por toda respuesta, muriéndose de vergüenza.

Spanner sonrió. Dejó en el escritorio su piruleta, se colocó detrás de Shoichi y le rodeó la cintura. El corazón del pelirrojo no podía estar más lleno, más satisfecho, más enamorado. Aquella noche, al fin, la luz de la habitación de Spanner se apagaría antes de lo normal. El muchacho rubio acercó sus labios a la oreja del muchacho y susurró:

-Bueno, pues entonces, vayámonos a dormir.

sábado, 26 de marzo de 2011

Generation X News!

Bueno, como tod@s sabéis, el anime terminó, pero el manga sigue, dándonos la oportunidad de crear más parejas yaoi, como Tsuna y Enma, Ryohei y Koyo, Julie y Enma, etc.

Los rumores sobre una nueva temporada de anime son cada vez más fuertes, y creo que se confirman con estos 4 videos que dejamos a continuación que parece ser que contienen el audio del primer capítulo de la temporada Shimon ^^. Parece ser que tenemos nuevo anime ^^.


Se despide Bianchi ~

Janee!! ^^

miércoles, 16 de marzo de 2011

[Dolce] by Iqus-sama [Yamamoto x Hibari]

Amaneció nublado. El cielo se podía ver a través de la ventana desde la cama. Yamamoto estaba pensativo. Pensaba cómo iban a cambiar las cosas a partir de ahora. Se preguntaba si serían cambios para bien, o cambios para mal. Tal vez incluso no hubiesen cambios y quedase en un error.

Sí, tal vez. Tal vez se quedase en eso.

Mientras tanto, ¿qué importaba disfrutar de los últimos instantes de los que disponían? Tal vez, cuando despertase, él ya no querría saber nada más.

Miró tiernamente a su compañero, quien dormía bocabajo respirando pausadamente. Ambos estaban desnudos, y Yamamoto no podía evitar sonrojarse al recordar la noche anterior. Recordaría aquella noche toda su vida, ocurriese lo que ocurriese después.

Se posó en la ventana un pequeño pájaro amarillo que silbaba una dulce melodía. Yamamoto sonrió. El pájaro sobrevoló la habitación y se posó sobre la cabeza de su compañero. Hibari abrió los ojos y miró a Yamamoto.

-Buenos días –le dijo éste, con una sonrisa.

-Buenos días… -respondió el otro, con voz dormida.

-¿Te apetece desayunar? –preguntó, tratando de retrasar el momento que los separaría.

-No veo por qué no –respondió Hibari.

Ambos se levantaron y, todavía desnudos, se dirigieron a la cocina. Yamamoto, como de costumbre, bromeaba y tonteaba, haciendo como que no sabía qué pasaría después. Aun si iba a ser un error, nada le empañaría los pocos momentos de felicidad que le quedaban.

jueves, 10 de marzo de 2011

miércoles, 23 de febrero de 2011

[Fiesta de disfraces] by Nagi [Ken x Chikusa]

El Vongola les había invitado a una fiesta de disfraces. La verdad es que, al principio, le habia extrañado el hecho de que invitara a los Kokuyo, pero había aprendido a no extrañarse con las ocurrencias del capo. Tenían que, obligatoriamente, ir disfrazados de forma que no se les reconociera a simple vista. El objetivo, según el bebé arcobaleno, era ''fomentar el compañerismo y reconocerse para afianzar mas los lazos de la familia''.

Cómo sea, habían sido obligados a salir de Kokuyoland y entrar a la base por separado para ''no reconocerse antes de tiempo''. Cuando llega a la sala de baile se queda algo sorprendido. Había bastante gente, de hecho no pensaba poder reconocerlos a todos. De repente ve como el bebé se sube al escenario y habla:

-Ciaossu bueno, como ya sabeis esta es una fiesta de disfraces. El que mas personas reconozca obtendrá un premio. Quiero que sepais que no debeis, y no es un consejo sino una orden, actuar como lo haríais normalmente, y quien lo haga será castigado. Espero que disfruteís de la fiesta.- siempre directo al grano.

La verdad es que él no sabía qué hacer. Nunca había estado en una fiesta y menos de disfraces, asi que anda muy perdido. Ve al arcobaleno vigilando, asique se dispone a actuar, cosa que tampoco sabe hacer. Después de comer, para lo que tiene que reprimirse mucho, se dirige hacia una esquina donde hay algunas chicas esperando a ser sacadas a bailar.

-¿Me concede este baile señorita?-¿había sonado tan pomposo como él cree? Se da asco de solo pensarlo, él no es así y esperaba no llegar a serlo nunca.

-Claro, caballero- ¿esa chica estaba actuando o no? cree reconocer su voz pero no dice nada.

Después de bailar con la chica misteriosa y sacar a bailar a otras dos, se cansa de tanto fingir y hace algo que es mas de su estilo. Se va a la zona del bar, donde pide una copa no-tan-ligera-de-alcohol. Despues de casi media hora y con una borrachera que está empezando a ser significante, ve como se le acerca un tipo. El hombre misterioso pide tambien una copa recargadita. Durante la primera media hora no hablan, pero luego empiezan a confensar lo malo que tiene ser ellos. Moderan lo que cuentan porque Reborn está lo suficientemente cerca para oirlos. Acaba la fiesta despues de que el capo Vongola adivinara al 80% de los invitados. Sin embargo, él no quiere despedirse del hombre enmascarado y al parecer éste es de la misma opinión, asique empiezan a caminar juntos.

Entre los laberinticos tuneles de Vongola no se deberian dejar sueltos, y menos solos, a dos borrachos frustrados con sus vidas, porque pueden ocurrir muchas cosas.

Mientras andan, él va pensando en muchas cosas, por ejemplo, quiere saber la identidad de ese misterioso sujeto. No sabe cómo ni por qué pasa pero lo siguiente que sabe esque le esta metiendo la lengua hasta el esófago. Aquel hombre está correspondiendole, eso es bueno ¿no?. Ni lo sabe ni le interesa, lo unico en lo que puede pensar en estos momentos es en encontrar una habitación vacía. Sus sentidos se difuminan, solo puede saber con claridad que ninguno de ellos se quitan la mascara en ningun momento, y que siente una cantidad de cosas que jamás creyó nunca que podría sentir una persona.

A la mañana siguiente se encuentra solo. Mira a su alrededor y ve que realmente eso no es una habitación. Al parecer es un salón olvidado que ya nadie usa. Se encuentra desnudo, con la mascara todavía puesta, y el hombre misterioso no se encuentra allí. Camina hacia Kokuyoland hecho un mar de dudas ¿quién era ese hombre?, ¿le habría quitado la máscara mientras dormía?, ¿por qué había sentido tantas cosas por un aparente desconocido?. La verdad esque no sabía si quería que sus dudas encontrasen respuesta.

Cuando llega a la cocina de Kokuyoland, por llamarlo de alguna forma, ve a Chrome y a Chikusa desayunando. Ve como ambos estan aparentemente contentos y se ve algo: Chikusa tiene un moratón en la muñeca. De repente se da cuenta: el hombre misterioso también lo tenía, en la misma muñeca.

Sin decir nada, simplemente mirandolos mal, se va a su habitación. Definitivamente tiene muchas dudas que responder y lo ha de hacer solo.

lunes, 21 de febrero de 2011

[Desde el corazón] by Bianchi [YamaGoku]

Todos estaban disfrutando de una agradable cena en la base Vongola después de un largo día de entrenamiento. Sin embargo, los chicos no podían ocultar su agotamiento, Yamamoto incluso cayó dormido en la mesa. Tsuna charlaba animadamente con todos, sin embargo notó a Gokudera demasiado callado. No era que se le viese cansado, sino más bien se le veía distante, en otro mundo, lejos de sus amigos. Tsuna no pudo evitar preocuparse por él.
-Gokudera-kun, ¿por qué no te unes a la conversación? –le preguntó Tsuna.
-Lo siento décimo –respondió Gokudera levantándose de su silla sin haber probado bocado.
Salió de la habitación sin decir una palabra más. Su hermana Bianchi lo observó marcharse con gesto de preocupación y culpabilidad en la mirada, sin embargo, continuó dándole de comer a Reborn como si nada. Tsuna se quedó preocupado por Gokudera y se preguntó si Bianchi tenía algo que ver con lo que le pasaba.
Una vez hubo terminado la cena y las chicas lo hubieron recogido todo, en la cocina solo quedaron Yamamoto (quien todavía estaba durmiendo sin haber probado absolutamente nada de su cena) Tsuna y Reborn, quienes estaban hablando. Aún preocupado por lo que le pasaba a Gokudera, Tsuna se lo hizo saber a Reborn.
-No debes preocuparte por él –le dijo el arcobaleno-. Gokudera ha tenido una infancia difícil, tal vez Bianchi le dijo algo que le molestara para motivarlo más en su entrenamiento.
-¿Infancia difícil? –Tsuna cayó en la cuenta de que no tenía ni idea del pasado de Gokudera en Italia hasta que un día apareció en Japón para ser su mano derecha. Reborn lo sabía, así que asumió que debía contárselo.
-Verás, Gokudera proviene  de una familia mafiosa de Italia –comenzó a contar Reborn-. Concretamente es el hijo del capo, igual que Bianchi. La diferencia entre ellos dos es que Bianchi es la hija legítima del capo, Gokudera no.
Tsuna se sorprendió al oír aquello. ¿Gokudera y Bianchi no eran hijos de la misma madre? ¿Tal vez era aquello lo que hacía que Gokudera tuviese cierto resentimiento hacia ella? (Aparte del largo envenenamiento  en su infancia).
-La madre de Gokudera era una respetada pianista muy famosa en Italia –prosiguió Reborn-. El padre de Gokudera fue cortejándola poco a poco en secreto. Un día ella llegó a la residencia de la familia con un pequeño en brazos, insistiendo en que era el hijo del capo. Ello hizo que le quitaran al niño. El padre de Gokudera le permitió que fuese a ver a su hijo sólo tres veces al año, y no podía decirle que ella era su madre. Bajo estas condiciones, ella visitó a Gokudera durante unos cuantos años. Para Gokudera tan sólo era una mujer encantadora que le enseñaba a tocar el piano –Tsuna escuchaba conmovido la historia de Gokudera mientras Yamamoto seguía inmóvil durmiendo en la misma posición-. Pero un año, la madre de Gokudera murió en un accidente de coche –el décimo Vongola quedó paralizado ante la noticia-. Al parecer alguien manipuló los frenos de su coche, y al ir a ver a su hijo el día de su cumpleaños se salió de la carretera precipitándose al vacío.
-¿Fue cosa del padre de Gokudera? –preguntó Tsuna.
-Seguramente –respondió Reborn, completamente serio-. Pero no hay pruebas de ello. Gokudera se enteró de quién era su madre cuando tenía ocho años, se lo oyó decir a una criada. Fue entonces cuando huyó de casa –prosiguió Reborn-. Pasó los años en la calle solo, sobreviviendo como podía, metiéndose siempre en peleas… Por eso cuando se enteró de que tú ibas a ser el décimo Vongola vino aquí, simplemente para tener un lugar al que permanecer y defender ese lugar hasta la muerte.
-Ya veo… -musitó Tsuna.
-Así que es eso lo que le pasa –dijo Yamamoto, alzando la cabeza de repente.
-¡Ya-Yamamoto! –exclamó Tsuna, sobresaltado.
-Jajaja. Lo siento, Tsuna –dijo Yamamoto-. No quería interrumpir a Reborn, así que hice como que dormía.
Reborn esbozó una sonrisa. Sabía que Yamamoto haría algo por Gokudera para no dejarlo así.
-Bueno, Tsuna, es hora de que sigas con tu entrenamiento –dijo, saltando de repente de su silla y dándole una patada en la cara al Vongola-. Iré a ver como lo haces.
-¡Vale! ¡Pero no hace falta ser tan brusco, Reborn! –protestó Tsuna.
Ambos salieron de la cocina y dejaron solo a Yamamoto. El espadachín comenzó a pensar algo que pudiese animar a Gokudera. Lo cierto era que, con el entrenamiento que estaban teniendo, Gokudera y él apenas habían tenido tiempo de estar juntos, por no decir casi nada, así que no se le ocurría qué podía hacer para que él se sintiese mejor. Falto de ideas, decidió que lo mejor sería ir a hablar con Bianchi. Cenó rápidamente, pues estaba muerto de hambre, y salió corriendo en busca de la hermana de Gokudera.
La encontró en su habitación, una estancia realmente grande. Ella estaba tocando el piano. Paró cuando vio que Yamamoto estaba plantado en la puerta, sin saber si interrumpirla o no. La muchacha tenía una ligera idea de por qué había venido a verla.
-Esto… Hola –dijo Yamamoto, sin saber muy bien cómo plantearle el tema-. Reborn me contó lo sucedido con Gokudera y su madre…
-Sí, me imagino que lo contó a las personas más importantes en la vida de Hayato –respondió ella, esbozando una leve sonrisa-. Lo cierto es que quiero que se esfuerce en este entrenamiento, es por ello que herí sus sentimientos.
-Ya veo… -dijo Yamamoto-. La cosa es… Me gustaría prepararle una sorpresa para que estuviese más animado, pero… -Yamamoto bajó la mirada, apenado-. No se me ocurre qué podría hacer yo.
Bianchi cerró los ojos, sonriendo. Se levantó del asiento del piano y puso una mano sobre el hombro de Yamamoto.
-Aunque no lo demuestre, Hayato agradece mucho que estés a su lado lo máximo posible –dijo ella-. Pero hay veces en las que es muy difícil hacer que vuelva a ser él mismo…
-¡Pero tiene que haber alguna forma! –protestó Yamamoto, obstinado en creer que debía hacer lo que fuese para animar a Gokudera.
-¿Qué estarías dispuesto a hacer por él? –preguntó Bianchi-. ¿Hasta dónde llegarías?
-Yo… Daría hasta mi vida por él –respondió Yamamoto con firmeza en la mirada-. Haría lo que fuese por volver a ver su sonrisa.
Bianchi sonrió, satisfecha. No iba a dejar al alcance de cualquiera la forma de acceder al corazón de su hermano, ya que, aunque no fuesen hijos de la misma madre, ella lo quería y se preocupaba por él. Sabiendo que podía confiar en Yamamoto, fue hacia su escritorio y sacó de uno de los cajones una partitura. Se la entregó al muchacho.
-Es una canción que le tocaba su madre cuando era niño –le dijo-. Es una nana.
Yamamoto miró la partitura. Entendía lo que Bianchi esperaba de él. No tenía ni idea de cómo tocar un piano, pero por Gokudera aprendería a tocar hasta la flauta travesera si hacía falta. Inmediatamente se sentó en el banquete del piano y comenzó a mirar las teclas. Bianchi lo observó atentamente durante cinco minutos, hasta que se apiadó de él y le dijo qué tecla era cada nota. Con esta pequeña ayuda, Yamamoto comenzó a tocar el piano, aunque con torpeza.
-Me parece que hoy me buscaré otro sitio donde dormir –dijo Bianchi, satisfecha-. Que tengas suerte, Yamamoto.
El chico no contestó, estaba demasiado concentrado en aprender aquella nana para que Gokudera volviese a sentirse bien. No importaba cuanto le costase, Gokudera volvería a sonreír. Pasaron los minutos y las horas, Yamamoto no durmió aquella noche, pero todo aquel esfuerzo dio sus frutos, ya que había logrado aprender la nana de Gokudera a la perfección. No perdió el tiempo y salió corriendo de la habitación en busca de Gokudera.
Lo encontró en la biblioteca, dormido sobre un montón de libros. Yamamoto se acercó, sin saber si debía o no despertarle. Las gafas se le habían torcido y mechones de pelo se habían soltado de su coleta. Yamamoto no pudo evitar pensar que estaba hermoso de todas formas. Alargó la mano para quitarle las gafas y que durmiese más cómodamente, pero entonces Gokudera se despertó.
-¿Se puede saber qué haces aquí, idiota del béisbol? –preguntó Gokudera de mal humor, incorporándose mientras se frotaba los ojos y se colocaba bien las gafas.
-Siento haberte despertado –respondió el otro.
-No, está bien –dijo Gokudera desperezándose-. He de seguir con esto.
-Gokudera…
-¿Qué quieres? –preguntó con esa brusquedad que era tan típica en él.
-Tan sólo ven.
Yamamoto lo cogió de la mano y lo llevó fuera de la biblioteca. Al principio Gokudera protestó, pero viendo que no le quedaba otra, decidió que era mejor dejar que Yamamoto le mostrase lo que fuese para luego volver a concentrarse en el trabajo. Se percató de que iban hacia el cuarto de Bianchi.
-Eh, espera, yo no quiero entrar ahí –dijo Gokudera, deteniéndose en la puerta.
-No estará ella, te lo prometo –insistió Yamamoto-. Tan sólo ven.
A regañadientes, Gokudera siguió a Yamamoto al interior del cuarto de su hermana. Lo hacía simplemente porque él le importaba, y sabía que llevaban un tiempo distanciados. Pasar por lo menos un poco de tiempo más juntos antes de volver al entrenamiento. Pasar algo de tiempo juntos antes de infiltrarse en la base Mellone, porque quién sabía si iban a poder regresar.
Se sorprendió cuando Yamamoto se sentó en el banquete del piano de su hermana. Gokudera se sentó a su lado, preguntándose cuando había aprendido Yamamoto a tocar el piano. Cuando éste último comenzó a tocar, abrió los ojos con sorpresa al reconocer la melodía que tocaba. Sus ojos se llenaron de lágrimas, sus puños se cerraron mientras él se contenía por no llorar, aunque era inútil. Yamamoto seguía tocando, tocaba con el corazón para que Gokudera se sintiese bien, para que Gokudera se diese cuenta de que no estaba solo, de que no volvería a estar solo nunca más. Yamamoto estaba entregando su corazón a Gokudera con aquella pieza de piano, igual que su madre lo había hecho tiempo atrás cuando la tocaba para él.
-Ya… Yama… moto… -musitó Gokudera.
Yamamoto terminó de tocar elegantemente y posó una tierna mirada sobre Gokudera, quien apenas podía ver nada debido a las lágrimas. Yamamoto pasó un brazo sobre sus hombros y lo atrajo hacia él en un cariñoso y tierno abrazo que hizo que Gokudera se deshiciese en lágrimas finalmente. Yamamoto lo abrazó fuertemente.
-Gracias… -susurró Gokudera, más calmado- Yamamoto…
-Yamamoto no es feliz si Gokudera no es feliz –musitó Yamamoto acariciando el cabello plateado de Gokudera.
-¿Cómo lo supiste…?
-Tu hermana me dijo como –respondió-. Sabes que ella también te quiere.
-Sí… Más tarde se lo agradeceré –dijo Gokudera, sin soltarse del abrazo de Yamamoto.
Yamamoto sonrió, satisfecho. Al parecer, Gokudera ya se había desahogado, ya se sentía mejor y no le guardaba rencor a su hermana por lo que fuera que ella pudiese haberle dicho. Permanecieron así sentados, en silencio, durante un rato.
-Gokudera…
-¿Sí?
-Te amo.
-Yo también –dijo, tras unos segundos de duda, pues no era un chico muy dado a expresar sus sentimientos.
-Pase lo que pase en la base Mellone, Gokudera… -prosiguió Yamamoto-. Regresaremos.
-Sí…
-Y… Volveré a tocarte esta canción…
…Una canción cargada de sentimiento…
…una canción nacida del corazón…
…de las personas que más te aman en el mundo…
…una canción que es para ti, Gokudera…
…de tu madre…
                                                                                                    …y de mí.



lunes, 14 de febrero de 2011

1ª parte [Especial San Valentín] - By Lal - [Todos]


Tsuna apoyó la cabeza sobre su mano mientras contemplaba por la ventana del aula los cerezos del instituto. Al fin San Valentín, al fin el día que con tantas ansias había esperado durante el comienzo de febrero. Sin embargo… ¿Se atrevería a decirle a Kyoko lo que de verdad sentía…? Si es que sentía algo por ella. Últimamente, se había planteado si la hermana de Ryohei merecía su amor, o simplemente una amistad íntima.

Sacudió la cabeza, intentando poner en orden sus pensamientos, y miró a Gokudera, el cual estaba dos asientos más adelante a su derecha. Él era la razón por la que dudaba entre Kyoko y él. Siempre había estado a su lado, atendiéndole, animándole, cuidando de él como si fuera su tesoro más preciado. Y aquellos pequeños detalles, Tsuna los apreciaba mucho.

Unas horas más tarde, la campana del instituto dio por finalizadas las clases. Tsuna, al pasar por el lado de Gokudera, le dejó un pequeño sobre blanco sobre la mesa y, con la cara sonrojada, corrió hasta salir del aula. Gokudera abrió el sobre, preguntándose qué habría escrito su tan estimado Décimo.

Te espero bajo los cerezos del instituto esta tarde, a las seis y media. No faltes, por favor”.

Mientras tanto, en otra parte del mundo, concretamente en Italia, los Varia descansaban en su mansión tras una temporada de arduas misiones. Bel estaba haciéndole la puñeta a Mammon, mientras que Levi y Lussuria discutían sobre quién debía ser el próximo capitán de estrategia en caso de que el actual muriera. Por otro lado, Squalo se había puesto a trabajar en el jardín con el pecho completamente al descubierto, a la vez en que Xanxus lo contemplaba desde el balcón con una mirada insinuante. El jefe de los Varia tenía unas vistas espectaculares.

-Eh, escoria –le llamó desde donde se encontraba, mirándole con una sonrisa poco habitual en él.

-¿Hm? –Squalo se giró secándose el sudor de la frente.

-¿Qué diablos estás haciendo? Se supone que estas vacaciones os las he dado para descansar, no para estropear ese cuerpo tan exquisito.

-¡VOOOOOOOOOII! ¡Haré lo que me dé la gana en las vacaciones!

-Pero no has contestado a mi pregunta. ¿Qué diablos estás haciendo?

-Hmm… No te importa.

-¿Uh? No irás a regalarme rosas, ¿verdad? Hoy es el día de San Valentín.

Había dado justamente en el clavo. Squalo desvió la mirada, escondiendo tras de sí el ramo de rosas que antes, accidentalmente, había dejado al descubierto. Sin embargo, la reacción de su jefe fue muy inesperada para él: de un salto, Xanxus se plantó delante de él y le cogió el ramo de rosas, oliéndolo sin dejar de mirarle con ese brillo en sus ojos tan lleno de lujuria reprimida.

-Estate listo para esta noche… Va a ser muy especial para ambos –le susurró.

Y dicho esto, guiñándole un ojo a Squalo, Xanxus dio media vuelta y entró en la mansión con las rosas rojas en la mano, aferradas como si fueran a arrebatárselas en cualquier momento.

De nuevo en Japón, Hibari deambulaba por Namimori hasta que llegó al sitio indicado en la carta: un parque infantil. Miró a su alrededor, esperando con impaciencia a que él apareciera. Sabía que tardaría un poco más de la hora quedada por su habitual torpeza, pero si tardaba más de lo pensado, se marcharía sin más, aunque con una gran pena en su frío corazón. Sabía que él era el único capaz de alegrarle los días, y si le dejaba plantado el día de san Valentín, no se lo perdonaría.

Era un día cualquiera para él, tan solo un día en el que se consumía más de lo habitual. Pero Dino le había prometido darle una pequeña sorpresa en esa fecha, y si el caballo salvaje podía sorprenderle, significaba que su relación a escondidas cambiaría para mejor.